Pregunta muy frecuente ante las circunstancias de la vida. En oportunidades escuchamos voces que incluso le "echan a Dios la culpa" de todo lo malo que les pasa. Olvidamos fácilmente que de lo que sembremos, recogeremos... ¿Por qué a mí?, la Palabra de Dios (que no se equivoca) nos contesta:La desgracia persigue a los pecadores, el bien recompensa a los justos.
Proverbios 13: 21
SEMILLA AGUSTINIANA
Recibido
Todos nosotros, unidos a Cristo nuestra Cabeza, somos vigorosos, pero sin nuestra Cabeza no valenos para nada.¿Cómo así? Porque unidos a nuestra cabeza somos vid; sin nuestra cabeza, lo que Dios no permita, somos sarmientos cortados, destinados no al uso de los agricultores, sino al fuego. De aquí que Cristo diga en el evangelio: Yo soy la vid, ustedes los sarmientos, mi Padre el labrador ( In Ps 30 II,4).P. Juan A. Cardenas
PALABRAS DEL SANTO PAPA FRANCISCO (Jn 15,9-11)
Recibido
«Como el Padre me ama, así os amo yo a vosotros» (Jn 15,9). El amor que Jesús nos dona es el mismo con el que el Padre lo ama a Él: amor puro, incondicionado, amor gratuito. No se puede comprar, es gratuito. Donándonoslo, Jesús nos trata como amigos —con este amor—, dándonos a conocer al Padre, y nos involucra en su misma misión por la vida del mundo. Y, además, podemos preguntarnos: ¿qué hemos de hacer para permanecer en este amor? Dice Jesús: «Si cumplís mis mandamientos, permaneceréis en mi amor» (v. 10) (…) Queridos hermanos y hermanas, ¿a dónde conduce este permanecer en el amor del Señor? ¿A dónde nos conduce? Nos lo ha dicho Jesús: «Para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea plena» (v. 11). El Señor quiere que la alegría que Él posee, porque está en comunión total con el Padre, esté también en nosotros en cuanto unidos a Él. La alegría de sabernos amados por Dios a pesar de nuestras infidelidades nos hace afrontar con fe las pruebas de la vida, nos hace atravesar las crisis para salir de ellas siendo mejores. Ser verdaderos testigos consiste en vivir esta alegría, porque la alegría es el signo característico del verdadero cristiano. (Francisco - Regina Caeli, 9 de mayo de 2021)